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‘Reelección de Rohani, mala noticia para Trump y aliados árabes’

Rohani, quien ganó el 19 de mayo, las XII elecciones presidenciales de Irán al obtener el 57 % de los votos, “representa por el momento el futuro” para la nación persa, se lee en un informe publicado este domingo por el diario británico The Independent.

Se trata del hombre que suscribió el acuerdo nuclear iraní, conocido también como el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés) y luchó para recoger los frutos económicos de esta “tregua nuclear” con el Occidente. Se trata de quien creyó en la sociedad civil —tal y como hizo el expresidente Mohamad Jatami (1997-2005) —quien le apoyó en las recientes elecciones, recuerda el informe.

Por eso, añade la publicación, su reelección supone “buena noticia" para Irán y su enorme población joven, si bien no es lo mismo para los estadounidenses que no tienen motivos para odiar a Rohani, electo como presidente del país persa en su primer mandato en 2013.

Los saudíes por su parte, se quedarán en “choque” de que un iraní “lógico” haya ganado las elecciones libres que casi ninguno de los 50 dictadores reunidos con el presidente de Estados Unidos en Riad (capital saudí), no se atreverían a celebrar.

Contrario a los comicios de Irán, enfatiza la fuente, los “dictadores” y los “verdugos autócratas” de varios países como Túnez y Paquistán reunidos en Riad, tratan la democracia como una “comedia” y “farsa” e intentan animar al régimen saudí para lanzar una guerra contra Irán y sus aliados.

Dado que todo depende de cómo este (Irán) reaccionará ante la locura de Trump y su inclinación a apoyar la máquina de guerra con más de 100 mil millones de dólares de armas contra Irán y sus aliados y amigos, se debe rezar que la respuesta de Irán sea política, apunta la publicación.

El pasado 7 de abril, Arabia Saudí amenazó a Irán con una guerra en el Golfo Pérsico, acusando a Teherán de intervencionismo en los asuntos internos de los países árabes y de la región. Irán no obstante, arremete contra Arabia Saudí por su “diplomacia de fantasía” respecto a Teherán y Oriente Medio.